POV de RowanEn cuanto salí de la fiesta, el ruido se apagó a mi espalda. El bajo pesado se convirtió en un pulso lejano que vibraba en la piedra en vez de en los huesos, y el aire frío de la noche me golpeó la piel como un recordatorio de que seguía muy vivo y seguía siendo Alfa, por mucho que a mi consejo o a mis generales les gustara olvidar esa parte.El balcón exterior del salón era amplio y abierto, con vista al borde del territorio de la manada, donde las antorchas ardían bajas y la noche se extendía oscura e inquieta más allá de los muros de protección. Apenas había dado dos pasos cuando mis generales se colocaron a mis lados, sus movimientos tensos, ansiosos, como hombres escoltando a un riesgo en lugar del Alfa al que habían jurado lealtad.—No debería estar aquí —dijo uno de inmediato, con la voz baja pero cargada de urgencia—. Con todo respeto, Alfa, debería estar en el palacio.Me detuve.Con calma, me giré para mirarlos de frente.—Y aun así —dije, con voz serena y medid
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