330. Asesinas
AmberEl aire del lugar parecía pesado, denso, como si la presión a mi alrededor aumentara a cada segundo. Martina estaba fuera de sí, respirando de forma irregular, los ojos cargados de odio, mientras Uria permanecía imperturbable, observándolo todo con la serenidad de quien ya había previsto cada detalle de esa escena.“Necesitas calmarte, querida”, le dijo Uria a Martina, sin apartar la mirada de mí. Su tono era bajo, controlado, casi… divertido. “Después de todo, una persona muerta no puede estar casada con nadie.”Mi cuerpo se paralizó.La sangre se me heló al instante.“¿Qué dijiste?”, mi voz salió temblorosa, con el corazón golpeándome las costillas. “¿Tú… tú estás diciendo que quieres matarme?”Uria ladeó la cabeza, como si analizara el efecto de sus palabras. “Amber, de verdad deberías haber escuchado a tu padre.”El estómago se me revolvió, la bilis subiéndome por la garganta. “Tú… tú eres un monstruo. ¡Igual que él!”Ella se rió.“No, querida. Yo soy mucho peor.” Su mirada
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