*—Dante: Durante el trayecto al Rouge, pensó en qué más podía obsequiarle a Ezra. Sabía que le gustaban las plantas, las series, las películas… pero había tantas cosas que aún no conocía de él. Quizá lo mejor sería llevarlo a cenar y descubrirlo poco a poco, como se hacía antes. Con paciencia.Aun así, al pasar frente a una tienda de accesorios y regalos, sorprendentemente abierta a esa hora, algo lo hizo frenar. El lugar estaba lleno, ruidoso, vivo, por lo que, Dante estacionó y entró.El local rebosaba gente y Dante se movió entre los pasillos, rozando hombros, observando con rapidez lo que aún podía comprar a esa hora. No había gran cosa… hasta que los vio: Peluches.Dante se detuvo frente a una estantería larga, repleta de animales y figuras. Gatos, osos, perros, conejos, sin embargo, sus ojos se detuvieron en uno en particular: un gato negro y sonrió sin darse cuenta.Ezra tenía esa misma vibra: elegante, reservado, silenciosamente observador. Como Draco.Tomó el gato y lo abraz
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