El taxi se detuvo, Charlotte respiró profundo, llevó la mirada al reloj, había llegado la hora, descendió y atravesó las enormes puertas, tomó el ascensor hasta la suite que Logan le había indicado.Al descender camino con pasos largos y firmes, cada paso que daba cortaba su respiración, Charlotte sentía que no podía con lo que le esperaba, aún así, sin otra salida se acercó y llamó a la puerta.La puerta se abrió lentamente, la mirada de Charlotte se fijó hacia el interior, el tono de la luz era abajo, un escalofrío invadió su cuerpo.El aroma a perfume costoso y a whisky era el sello personal de Logan, una vez ingresó ajustó la puerta, aquel aroma llenaba cada rincón, recordándole porque estaba allí, lo más importante, cuanto le estaba costando su dignidad... o lo que quedaba de ella.Logan estaba sentado en un sillón de cuero frente al ventanal que daba a la ciudad; no se giró cuando ella entró, simplemente permaneció allí, sin darle importancia a la presencia de Charlotte.—Llegas
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