Pronto el beso se volvió mas apasionado, instintivamente envolví mis piernas en su cintura atrayéndolo más cerca, mis manos comenzaron a jugar con su cabello, tirando un poco más fuerte cada vez, él comenzó a besarme el cuello, nuestra respiración agitada y nuestros corazones latiendo a mil por hora, regresó a mi boca y atrapé su labio con mis dientes, él sonrió y un gemido suave vibró en su garganta, nos separamos un poco y el frío volvió a invadirlo, sus dientes comenzaron a castañear -Vamos, salgamos, estás congelado…- le sugerí -Mejor sígueme besando…- propuso tomando mi rostro y me beso, sentía su cuerpo temblando – ¡Anda salgamos! – le pedí -No entiendo, tú estabas envuelta en una cobija quejándote por el frío hace un minuto y ahora estás como si nada ¿Cómo es posible? - me reprochó -No lo sé, supongo que el agua es mi elemento… Vayamos a tomar el sol- insistí y salimos del agua, extendí la cobija en el pasto y me tendí al sol, se puso su playera y se recostó a mi lado, me acomo
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