Estaba comiendo y Aldo me limpió con cuidado una mancha en la comisura de mi boca, su actitud atenta y cariñosa ya no pasaba desapercibida, cuando vieron que me dio a probar de su postre juro que vi a Mel a punto de atragantarse, sin embargo, no comentó nada, ni ella ni los demás, tampoco nosotros y me estaba poniendo ansiosa, no sabía exactamente qué estábamos esperando y tampoco sabía cómo decirles que ya estábamos juntos, me serví un tequila y luego me levanté a brindar con mi abuelo, estaba con él y algunos de sus amigos, voltee a la mesa y noté que Aldo no estaba ahí, mis ojos escanearon todo el lugar y aún no podía encontrarlo, una melodía conocida llegó a mis oídos, al fin lo encontré viniendo hacia mí con una sonrisa que parecía ocultar algo, me invitó a bailar y apenada acepté, me entregó el ramo que estaba ocultando en su espalda, las flores felices que tanto me gustan, una tarjeta sobresalía, la tome para leerla, era como un dejavú, ya habíamos vivido este momento, él se ha
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