Halden La gente cree que el odio nace de un día para otro. Que alguien se despierta una mañana con el corazón negro y decide traicionar, destruir, incendiarlo todo. Mentira. El odio es lento. Metódico. Se cultiva como una enfermedad silenciosa que no da síntomas hasta que ya es irreversible. Se alimenta de pequeñas humillaciones, de silencios mal puestos, de miradas que no te eligen. Crece mientras aparentas lealtad. Mientras sonríes. Mientras aplaudes. Yo conocí a Alessandro Moretti antes de que supiera lo que era el poder. Antes de que Marco se convirtiera en su sombra fiel. Antes de que el apellido Moretti pesara como una corona… o como una condena. Éramos niños. Y desde el principio, él lo tuvo todo. La mejor nota. El respeto natural de los profesores. Esa forma irritante de llamar la atención sin buscarla. Los
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