Sábado, 29 de octubreUna semana después…Hacía días que el desgraciado de Enrique no decía ni una palabra: sin amenazas, sin juegos, sin provocaciones. Y eso no me tranquilizaba ni un poco, al contrario, me ponía en alerta, como si estuviera preparando algo mucho peor.Alice también dijo que no había visto a nadie siguiéndola, y aunque eso debería tranquilizarme, mi cabeza no quería bajar la guardia.En medio de todo eso, ella y yo… estábamos cada vez más cerca. Sabía lo que estaba sintiendo.No era solo atracción, ni solo deseo. Era amor, simple y llanamente. Y ya estaba decidido a dejarle claro cuánto la amaba.Caleb, por otro lado, no mejoraba y eso me consumía. Por eso decidí que
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