Mariana CarbajalDenn mantiene su silencio unos segundos más, y ese breve espacio se siente eterno. La inquietud empieza a apretarme el pecho, creciendo sin permiso.—Denn… —insisto con suavidad, entrelazando mis dedos con los suyos—. Dímelo.Él no responde de inmediato. En cambio, me atrae hacia su pecho, envolviéndome con esa firmeza que siempre logra calmarme… aunque esta vez no del todo.—Mi amor, deja de preocuparte —murmura contra mi cabello—. Resolveremos lo que venga, Mariana.Quiero creerle. Siempre le creo. Aun así, hay algo en su tono… algo que no termina de encajar.Asiento despacio, obligándome a no presionar más.—Está bien…Denn se separa apenas lo suficiente para mirarme, y una pequeña sonrisa aparece en sus labios, suave pero decidida.—Ahora necesito que comas algo —dice con ese tono suyo que no admite discusión—. No puedes pasar hambre. Recuerda lo que dijo la médico… vamos, debo alimentarte.Suelto un suspiro leve, casi una rendición, y dejo que me guíe.—Eres impo
Leer más