Isabella.Me desperté atada a una cama como un animal, gritando que me soltaran, insultándolos a todos. Y llorando de la rabia, de la impotencia. De no poder hacer nada. ¡Se lo había dicho a Victoria! ¡Se lo había advertido mil veces! ¡Ese andaba en algo raro! Pero ella confiaba en el tío, lo quería mucho y no le dio importancia. Nunca me hacía caso cuando se trataba de él.Seguramente estaba aliado a Puccio. Por eso Bianca salió de su agujero así de la nada. El tipo la entregó para distraer a Victoria, la iban a matar, la iban a sacar de la familia.Mi hermanito, ¿Cómo podía hacerle una cosa así? Se me cruzaron mil escenarios diferentes por la cabeza, cada uno peor que el anterior: que la asesinarían mientras dormía, sin darle chance a defenderse. Que se la llevarían a algún lugar perdido hasta que diera a luz y luego la matarían, tirarían el cuerpo en cualquier zanja. Que el tío se pondría en el papel de jefe con un heredero de sangre robado, criando a mi hermano como si fuera suyo.
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