709. Lo va a empujar más.
Pienso que hay una forma de tocar que no distrae, que enfoca, que vuelve todo más claro en lugar de romperlo.El entorno se cierra todavía más, afinando cada borde hasta convertir el espacio en un núcleo donde cualquier variación se siente inmediata, directa, imposible de ignorar, y en medio de esa precisión extrema el cuerpo deja de ser un ruido que tengo que filtrar y empieza a volverse una herramienta, otra forma de leer lo que pasa, de responder sin perder coherencia.Kael sigue frente a mí, tan cerca que cada cambio en su respiración marca el ritmo del mío, y la forma en que su mirada recorre mi rostro ya no busca descifrarme, sino quedarse, sostener ese punto donde lo que somos y lo que sentimos coincide sin fricción.Mi mano sigue apoyada en su pecho, sintiendo el pulso firme bajo mis dedos, y esa constancia me ancla incluso cuando el entorno intenta otra variación, más sutil, más íntima, como si ahora quisiera desbordarnos desde la cercanía, desde lo que no pasa por la mente.
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