CAPÍTULO 53. Preparativos
CAPÍTULO 53. PreparativosHenry se había quedado dormido en el sillón del despacho, con el diario de Rebecca apretado contra el pecho como si fuera un tesoro que no quería soltar. El cansancio le había ganado cerca del amanecer, después de horas leyendo aquellas páginas llenas de confesiones y dolor.En sus propios sueños, la realidad se torcía con una nitidez inquietante: caminaba por un pasillo interminable, con la certeza de que al final ella lo estaba esperando. Rebecca lo miraba de pie, serena, sin rencor en los ojos, y él se acercaba despacio, temiendo que desapareciera si la tocaba.Cuando al fin la tenía frente a frente, ni siquiera lo pensaba demasiado. La tomaba del rostro con ambas manos y le daba aquel beso número cien que jamás había logrado existir en ese pacto absurdo. Era un beso distinto, sin prisa, cargado de un deseo limpio, de culpa, de la necesidad desesperada de reparar lo irreparable. Ella cerraba los ojos y respondió con ternura, y Henry sentía que por primera
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