El teléfono cayó de las manos de Aurora y ella se desvaneció en un shock absoluto, dejando a todos los presentes impactados.— ¡Pequeña! ¡Dios mío, pequeña! ¿Qué tienes? ¿Qué te dijeron? Por favor, escúchame, necesitamos una ambulancia, ¡rápido! —exclamó Alexander, sosteniéndola mientras el pánico lo invadía.Los teléfonos de Billy y Alexander comenzaron a sonar al unísono; les informaban sobre la trágica explosión del vehículo.— ¡Tú estás detrás de todo esto, infeliz! ¡Tú lo provocaste! —gritó Alexander, acercándose a Billy con una furia desbordada.— No sé a qué se refiere, señor King. Esta noticia es tan dolorosa para mí como lo es para ustedes. A pesar de todo, me había encariñado con Tiffany y jamás hubiera querido que le sucediera algo malo. Lamentablemente, mi hermano tenía muchos enemigos y es muy posible que, al pensar que la niña era su hija, la hayan alcanzado —respondió Billy con fingida consternación.— Si nos estás mintiendo, te juro que te vas a arrepentir. Voy a llega
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