JUDE—Señor Harrigan, entiendo que esté molesto y de verdad, quisiera darle mejores noticias, pero no las tengo.El oficial frente a mí, quien se escuda detrás de su escritorio, no puede ni siquiera mirarme a los ojos cuando admite que de alguna manera, alguien pagó la puta fianza de Dana y ahora anda libre por alguna parte de la jodida ciudad con esa cabeza loca suya.—A ver si entendí. Me está diciendo que vino un extraño con un poco de dinero, les dijo que queria pagar su fianza ¿y simplemente la dejaron irse con él?—pregunto, con una rabia que se puede sentir hasta en la forma en que mi voz tiembla.Me pongo peor cuando él se encoge de hombros, asintiendo, con esa mirada de idiota que pone como si no debieran de haberlo hecho.—Lo lamento, pero es la ley. Si alguien paga tu fianza quedas libre. ¿No sabía usted eso?Tengo que reírme. Es la única forma en que puedo liberar algo de presión porque de otra forma terminaré cometiendo un asesinato aquí mismo, en la puta comisaría.—Quier
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