~ BIANCA ~Las manos de Nico se deslizaron de mi espalda hasta la cintura, firmes y posesivas. Me jaló con fuerza, hasta que no quedó espacio, ni aire, entre nuestros cuerpos. Lo sentí empezar a nadar de espaldas, llevándome con él, sin nunca alejar los labios de los míos.Mi espalda encontró el borde frío de la piscina. El mármol helado contrastaba con el agua tibia y con el calor que emanaba de él. Nico me presionó contra la pared, su cuerpo cubriendo el mío por completo. A través de la tela mojada, sentí cada músculo tenso, cada línea rígida presionada contra mí.—Bianca —murmuró contra mi boca, la voz ronca y cargada.Abrí los ojos. Los suyos estaban a centímetros, verde oscuros, casi negros en la penumbra, incendiados por un deseo puro y desenfrenado.Sus manos subieron por mi espalda hasta el broche del sostén. Un clic suave, y la tela mojada se soltó, subiendo a la superficie como una hoja olvidada. Él se alejó algunos centímetros, apenas lo suficiente para mirarme. Su mira
Leer más