~ BIANCA ~
Las manos de Nico se deslizaron de mi espalda hasta la cintura, firmes y posesivas. Me jaló con fuerza, hasta que no quedó espacio, ni aire, entre nuestros cuerpos. Lo sentí empezar a nadar de espaldas, llevándome con él, sin nunca alejar los labios de los míos.
Mi espalda encontró el borde frío de la piscina. El mármol helado contrastaba con el agua tibia y con el calor que emanaba de él. Nico me presionó contra la pared, su cuerpo cubriendo el mío por completo. A través de la tela