Alex despertó llorando.No fue un llanto fuerte, sino un sonido pequeño, quebrado, casi infantil, saliendo de un hombre que había sostenido demasiada culpa durante demasiado tiempo.Luna estaba junto a él en la cripta, sentada en el suelo de piedra, con la cabeza apoyada contra el pecho de Andrey mientras Denzel revisaba los límites del lugar y Eirik mantenía encendida la llama central.Alex respiraba con dificultad, pálido, tembloroso, envuelto en una manta. Las venas negras habían desaparecido, pero habían dejado marcas finas bajo su piel, como grietas después de un incendio.Abril no estaba allí, y eso era lo que más le dolía a Luna, no sabían dónde estaba.Cuando el ataque comenzó, Abril estaba en Londres bajo protección de Denzel. Pero si los Nefilim habían encontrado el monasterio, también podían encontrarla a ella.—Tenemos que volver —dijo Luna por tercera vez.Andrey no respondió de inmediato, pero Eirik sí.—Si sales ahora, la madre será tomada —Luna lo miró con rabia.—La ma
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