Narrador Omnisciente. Al terminar la llamada, su oficina se vuelve un vacío inclemente. Pero, como en la primera oportunidad, decide que hay asuntos más importantes. Se bebe una taza de café, amargo y frío, en tanto termina con las llamadas que le dan los datos que durante semanas ha ido recopilando.—No olvide que esta noche tiene la Conmemoración Pública de Caídos en Operaciones— le recuerda la mujer que lo asiste, tratando de no verlo demasiado. Siente que no está con su mejor humor. Él solo asiente, indica que se retire en lo que su cabeza repite que con lo que trabajó ese día, tiene lo que buscaba, pero no lo que quería. Parece una broma sacada del más absurdo cuento de niños, y le enfada que sea verdad. Aunque pierde en cada duelo contra su lógica. Y si eso fuera poco, a la salida de la agencia se encuentra con la camioneta de Paulina, la cual es fácil de reconocer. Desde la muerte de su difunto esposo, es la primera vez que se acerca. No por resentimiento, sino porque en c
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