Lo succioné y le di placer mientras le oí gemir y gritar mi nombre. -¡Mmm! ¡Emma! ¡Aaaah! ¡Oh, Dios, Emma! -¡Mmm! Me aferré a él mientras lo miraba desde mi posición, era un Dios... Tomó mi cabello entre sus manos y movió mi cabeza hacia adentro y hacia afuera, digamos que folló mi boca, no puedo creer que yo les esté contando esto, pero el pudor se ha ido poco a poco, Adam me ha dado la confianza suficiente para hacerlo. Después de un rato, mis rodillas se habían cansado, me ayudó a levantarme. En seguida se corrió, llevé mi mano derecha hasta su miembro y lo masturbé mientras él metía su lengua en mi garganta y yo rodeaba su cuello con mi mano izquierda, apretó mis glúteos con sus manos, se desprendió del beso y comenzó a bajar por mi cuello, me arrancó la camisa y los botones salieron volando dejándome completamente expuesta ante él, suspiró, tomó mis senos con su boca y me hizo gemir muchas veces hasta que decidió que era suficiente. Me llevó cargando hasta la habitación
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