La lengua de Aslan se deslizó contra la suya, explorando cada centímetro de la boca de Charles, lento, enseñándole como debía hacerse, dominando su boca. Charles le seguía el paso, aprendiendo rápido. Sus lenguas se mezclaron, moviéndose de un lado a otro, enrollándose. La de Aslan a veces lo soltaba para salir y volver a entrar imitando cierto acto íntimo. Hasta agarrar la suya y llevarla al interior de su boca.Charles gruñó. El interior de la boca de Aslan estaba caliente, casi como lava encendida. Y deliciosamente húmeda, con un ligero sabor dulce que no llegaba a empalagar, pero lo hacía querer más de él. Allí sintió como lo chupaba presionando con sus labios desde el medio hasta la punta, como si su lengua fuera una paleta soltándolo con un ploc, antes de volver a atacar su boca.La mente del beta estaba totalmente ida. Sumida en el placer que solo la boca podía dar. Antes no le daba importancia a los besos, ni comprendía porqué la gente se escondía solo para darse uno. Ahora… e
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