Puede que no hubiese sido yo quien provocó el ataque contra Josi, ni el que puso en riesgo a la manada, pero desaparecí de la vida de mi familia justo cuando estaban pasando por el infierno, cuando más me necesitaban.La vergüenza me golpeó de lleno.—Si lo hubiera sabido, yo… —alcancé a decir.—¿Te habrías quedado? No me importa por qué mierda te largaste otra vez, pero escucha bien: si vuelves a poner a mi compañera en peligro, no me importa que seas su hermano, te voy a destruir —escupió Lucas, con esa lengua envenenada que volvió a encender la rabia en mí.—No me cargues con tu mierda. Sí, me fui, lo admito, pero lo que le hicieron a ella no fue culpa mía, eso no lo acepto. Cometí errores, claro, pero tu culpa no es la mía.—¿Mi culpa?—Sí, ¿dónde estabas esa noche? ¿Dónde estabas cuando atacaron a tu compañera?—Maldito arrogante, yo estaba con la chica de dieciséis años a la que humillaste delante de toda la manada y de tus amigos —me gritó.Clío, se refería a Clío.Su rostro her
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