LucíaUn fuerte dolor me despierta, es como si un camión me hubiese aplastado. —Cuando yo quiera —dice alargando las palabras, está alcoholizado. Su cuerpo desnudo está a mi lado, su mirada está completamente perdida, puedo oler un puro encendido. —David… —Eres mía… mía Lucia, tienes que obedecer a lo que te digo —se escucha demasiado lento para ser David. Miro mis muñecas y están anudadas, necesito que las libere. Me pongo de pie poco a poco, él vuelve a sujetarme y abraza mi cuerpo aprisionándolo. —¿Puedes… liberar mis muñecas?—él se niega, sé que algo ha sucedido, sé que ni siquiera he estado consciente pero no entiendo por qué. Cuando por fin su respiración me dice que se ha dormido, lucho por liberarme de su agarre y logro sentarme en la orilla de la cama. Me siento adolorida, mi cuerpo molesta, ¿He muerto?, dudo mucho que mi cuerpo molestara si estuviera muerta, así que deshecho el pensamiento al instante. Mi cuello duele, también mover mis brazos y es cuando noto que mi
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