—¡Dijiste que no se iban a divorciar! —gritó Estrella furiosa luego de volver a su casa, no encontrar a su papá y enterarse por su madre de dicha decisión—. ¡Eres una mentirosa!—Si —dijo Rebecca, llorando por la actitud retadora, dolida y desesperanzada de su pequeña hija—, lo soy, mentí, pero tenía una razón, y esa era que pensé que era más fuerte, pensé que podía con todo, pero no, ya no puedo... ya me cansé... ya no quiero más...Estrella, desconcertada por escuchar a su madre admitiendo que había mentido, sin entender del todo lo que ella decía y asustada por verla llorar de nuevo, solo guardó silencio mientras veía a su hermano menor llorar también.» Estrella —habló Rebecca, entre hipidos y con los ojos enrojecidos—, entiendo que estés enojada, pero tu papito y yo no podemos seguir así sin hacernos daño, y lo que queremos evitar es que ustedes dos queden en medio de una guerra y salgan lastimados porque, independientemente de lo que pasa entre nosotros, las personas más importa
Leer más