Capítulo XILuego de culminada la clase camine por los pasillos, observando con detalle las pinturas que habían tan bien colocadas, diría que perfectamente ubicadas, ya que, dependiendo del punto donde fueran miradas se apreciaban, estaba entretenida cuando alguien toco mis hombros.-Hola, me dijo y me beso en la mejilla.-Hola, Diego, ¿Cómo estás?-Bien, extrañando a mi hermosa amiga, Laura Marina. ¿Qué haces?-Por los momentos, observando la perfección de la colocación de las pinturas, mientras comienza la próxima clase.-Te invito a compartir el almuerzo, ¿Quieres? no tienes otra opción porque si no, te abrasare y no te dejare ir, sonrío ja ja ja…-OK, siendo así, en vista de que hemos estado separados desde hace días por el trabajo, te acepto, ja, ja, ja.Pasamos al salón para el almuerzo, todo transcurrió muy rápido, charlamos, reímos y comentamos casi todo lo que habíamos hecho en los días que no habíamos podido vernos. La próxima clase la teníamos juntos, salimos hacia el sitio
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