**AARON**Con un gesto violento, cargado de frustración, Sara rasgó su blusa de un tirón, dejando al descubierto sus hombros y pecho. Pero no fue su piel lo que me dejó sin aliento, sino las marcas plateadas que cruzaban su cuerpo, el mapa doloroso de mi crueldad. Su mirada, llena de odio puro, me hizo sentir el ser más miserable. Sin orgullo ni control, di un paso y la abracé con desesperación, como si mi vida dependiera de ello. Por primera vez, lloré de dolor, dejando que mis lágrimas humedecieran su hombro desnudo.—Perdóname, preciosa —le supliqué, hundiendo mi rostro en su cuello, aspirando su aroma a vainilla y tormenta—. Juro que a partir de hoy todo será diferente. Te ruego que me des una sola oportunidad. No puedo seguir respirando en un mundo donde tú no estés.La apreté con más fuerza, pegando su cuerpo al mío, con el pánico latente de que si la soltaba, se desvanecería como un fantasma.—Nena, te he extrañado tanto que me ha dolido el alma. Sé perfectamente que no soy dig
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