**MARTA**
Apreté los puños hasta sentir las uñas clavarse en mis palmas y abrí la puerta de la suite principal sin llamar. La escena me revolvió el estómago: mi prima Eliana, a horcajadas sobre Nikola, lo besaba con desesperación. Al vernos, él sonrió con suficiencia, disfrutando de mi indignación.
—Dile a tu perra que espere afuera —solté con voz templada.
Eliana se levantó furiosa.
—¡No soy ninguna perra! Soy su mujer.
Nikola alzó una mano para detenerla.
—No te confundas. No eres mi muj