Durante un instante fue incapaz de pensar ni de moverse, pero él siempre había tenido ese efecto sobre ella, cuando lo empezó a conocer. La convertía en un manojo de nervios con una mirada incierta, pues nunca reflejaba si iba a besarla o a estrangularla, porque Tomaso se le veía las intenciones. Puesto que besarse no era una opción, ella había intentado mantener la distancia incluso en los eventos de las empresa cuando comenzaron a tratarse.— ¿Lily me a escuchado?.— Si, ya lo escuche.Ella levantó la vista y se percató de que el la estaba mirando, y ella le dijo.— Entonces que vamos hacer, vamos ha seguir con la falsa de este compromiso o ya sabes que te va ha pasar.— Tomaso no me amenaces, porque esto lo hizo tu abuela, y no tuve mas remedio que firmar.— Giovanna puede hacer lo que le da la gana. Y otra cosa.Tomaso suspiró. El debía de estar realmente desesperado para pedirle aquello a Lily. Además, le era un perfeccionista y odiaba tener que hacer todo lo que su abuela decía
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