Durante el tiempo que Ana estuvo ausente, Lucas depositó todo su anhelo en aquel lugar, por lo que cada planta allí, había sido cuidada y criada por él mismo.Ahora, su historia finalmente estaba a punto de tener un buen desenlace, y Lucas había trasladado esas flores aquí, como una forma de conmemoración.Ana escuchaba en silencio la explicación de Lucas, al final, no pudo evitar imaginar a ese hombre inclinándose aquí, plantando flores, recordando las palabras que Adelina solía decir.Quizás, durante el tiempo que ella sufrió y odió a Lucas, él tampoco la estaba pasando bien.Al final, todo eso ya quedó atrás.Ana se acercó y tomó la mano de Lucas, diciendo:—Gracias, me gustan mucho.Lucas esbozó una sonrisa.—Me alegro que te gusten.Acto seguido, el hombre se inclinó, tomó hábilmente las tijeras de podar, cortó una flor en plena floración y la puso en la mano de Ana.Ana la olió suavemente, su ligero aroma era muy agradable, y después de pensarlo, ella puso esa flor en su cabello.
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