Ana miraba a los ojos de Lucas, en ese momento los ojos del hombre estaban muy claros, no como de costumbre, tan profundos, con un anhelo por el futuro.
Parece que él estaba verdaderamente pensando en quedarse para el futuro, para vivir con ella.
Esto causó una conmoción no pequeña en el corazón de Ana, sus ojos incluso se volvieron un poco ácidos y astringentes. Viendo esto, Lucas extendió la mano, tomó su delicada mano y la colocó en su pecho.
—Ana, confía en mí, lo digo en serio.
Sintiendo el