Mariana Después de todo lo que pasó, la vida no cambió de golpe, no hubo un antes y un después marcado por una sola escena perfecta, sino una transición lenta en la que cada día parecía confirmar un poco más que lo que se rompió alguna vez ya no tenía forma de volver a ser lo mismo, y eso, lejos de doler, terminó siendo una especie de alivio.Franco cumplió lo que dijo sin hacer de ello un espectáculo.El tema del contrato quedó atrás de forma definitiva, no como un gesto dramático, sino como una decisión clara, hablada, firmada y cerrada en el momento en que ambos estábamos presentes, sin terceros, sin sombras, sin interpretaciones escondidas, y desde ese instante dejó de existir cualquier cosa que pudiera parecer una atadura entre nosotros.Yo seguí trabajando un tiempo, pero ya no como antes, no desde el lugar de incertidumbre constante, sino desde una libertad que me costaba incluso reconocer al inicio, como si mi mente estuviera acostumbrada a esperar una presión que ya no llega
Ler mais