Siento frío, debe ser la anestesia. Mi cuerpo tiembla de arriba a abajo —Mi amor— la voz de Alexander hace que mis ojos se abran de golpe —Alex… —Todo salió bien, hermosa —siento como mi cuerpo tiembla y él besa mi mano.—¿Y el… bebé? —pregunto con trabajo, aún no puedo creer que esto haya sucedido. —En perfectas condiciones —en su rostro se extiende una amplia sonrisa. No sé cómo puede estar tan tranquilo, tan feliz. Esto cambia por completo nuestras vidas.—No sé que voy a hacer Alexander, ¿Cómo les voy a decir a mis padres?— alza una ceja divertido—. ¿Qué? —Sabía lo difícil que sería para ti decirles así que, me tomé la libertad y… —frunzo el ceño y no puedo evitar molestarme. —¿QUE?, NO, NO, NO —él asiente tranquilizandome—. ¿Les has dicho ya?, m****a Alexander, ¿Qué te pasa?, soy la madre, ¿no tengo voz ni voto o qué? —Solo quería evitarte eso, te ves muy mal Mila y sé que tú no quieres a ese bebé— sus palabras me toman desprevenida, lo ha dicho, lo ha dicho… ya está. ¿Có
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