—Según el GPS es por aquí— dice mi amiga adentrándose a un estacionamiento. Suspiro y miro mi móvil. La pantalla se ilumina y cae al suelo del auto debido al susto —Mierda…— lo busco en mis pies y veo que es un número desconocido—. ¿Hola?—¿Mila?— conozco esa voz… —Sí, ella habla— el hombre carraspea de nuevo —Soy John, el compañero de Alexander…—Aja…— consigo decir —Escucha sé que esto parecerá una locura pero…— lo interrumpo diciéndole dónde nos encontramos, no quiero que me diga esto por celular—. Es un alivio, te iba a pedir que vinieras, saldré por ti, espera…La llamada se termina y salgo del auto a trompicones.—¿Quién era?— le trato de explicar que es un compañero de Alexander pero las palabras se traban al querer salir de mi boca debido al nerviosismo que siento. Mi amiga trata de tranquilizarme, cuando la voz de hace unos minutos me llama—¿Mila?— me vuelvo hacia atrás —Sí, ¿John?... —me quedo helada al verlo, es un hombre alto, de 1.90 metros aproximadamente, afroameri
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