-Por favor, Gale, no le cuentes -la expresión de Rowan se transforma en un puchero, sus manos juntas en señal de súplica - Te prometo que no lo vuelvo a hacer… plis.Gale rueda los ojos, visiblemente fastidiado. Y, bueno, no puedo culparlo. Desde que puso un pie en la cocina, Rowan no ha dejado de pedirle ayuda. Era casi irónico… de todas las personas en esta casa, tenía que ser justamente Gale quien descubriera que Rowan había roto por “accidente” uno de los jarrones favoritos de Cassandra la noche anterior.-El problema no es que haya sido un accidente, el problema es que está roto. Obviamente, si Cassandra no se da cuenta, no diré nada… pero si pregunta, ¿qué? -responde Gale antes de llevarse otra cucharada de cereal a la boca.Una risilla se escapa al final de la mesa. Mi mirada y la de los demás se dirigen hacia Kallan, que intenta disimular con una tos falsa. Sin éxito.-¿Qué?-No te rías, es grave -se queja Rowan- Si Cassandra se entera, estoy muerto.-Incluso si no se entera p
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