Jen Saldaña
Miami
Lo que Jane nos estaba diciendo a Dulce y a mí, me alteró demasiado y me hizo que me saliera de nuevo, el demonio que habitaba dentro de mí. Como se atrevía ese señor a decir tal cosa, eso era una amenaza y yo no me iba a quedar con eso.
–Me vale lo que diga ese señor Mijaíl o como quiera que se llame – Dije con furia – No me puede obligar a perdonar al mentiroso y patán de su hijo, se llame como se llame. Si sigue en ese plan, me largaré lejos con mi bebé a dónde nadie me en