Jen Saldaña
Miami
Dulce se fue con Jane quién se arrancó a toda velocidad en su deportivo, como si quisieran con eso resolver los problemas, que maduras, pensé. Yo me quedé llorando en la playa, hasta que sentí a alguien que me abrazaba por la espalda, estaba tan mal, tan sensible y tan vulnerable que me dejé abrazar por él y me perdí en ese abrazo que en aquél momento me estaba confortando demasiado. Era lo que necesitaba.
–Jen, tranquila por favor – Me decía Emiliano, mientras me abrazaba – P