Jacob García
Miami
Lo volvimos a hacer, luego de que la despertara a besos y caricias en medio de la madrugada, sentía que no estaba satisfecho, necesitaba mucho más de ella. Me puse el preservativo. Era adicto a su piel, a su olor, a su sabor, la miraba y quería que esa imagen permaneciera en mi mente por siempre. La toqué la acaricié y la hice llegar a dos orgasmos impresionantes, estaba rendido. Pero quería seguir.
–Jacob.
Me llamó y estaba con los ojos cerrados pero me acariciaba el pecho