Habiéndose fijado antes en Catherine, Willie la miró con pasión. No sabía que en Melbourne existiera una mujer con un aspecto tan deslumbrante. Su belleza se consideraba única, aunque estuviera en Canberra.
"Hola, Señorita Jones".
Willie le tendió la mano con ligereza. Catherine también se asombró de que Rebecca hubiera conseguido aprovecharse de alguien de la familia Hill.
Catherine no tuvo más remedio que tenderle la mano a regañadientes, sabiendo que no podía permitirse provocarlo.
Quién