Mundo de ficçãoIniciar sessãoAlejandro dejó que Scott se encargara de sacar a los niños y llevarlos con Sergio, pero no habían pasado ni diez minutos cuando vio la cabeza rubia del español asomarse por la puerta de descarga del avión.
—¡Caramba! Pensé que te estabas escondiendo de mí porque no querías otra carta de Helena… —murmuró Sergio viendo el hilo de sangre que le corría desde un muslo—. Luego Lana casi me mu







