¡No estoy a la venta!, señor prepotente
Alexander Rothschild lo tiene todo en la vida, fortuna, fama, mujeres y cualquier lujo que se pueda comprar con dinero; sin embargo, hay algo que no tiene y tampoco puede comprar con todo lo que posee: Amor.
Emmaline Hasburg no tiene dinero, fama, ni fortuna, pero tiene el amor propio y la fuerza necesaria para luchar día a día por los que quiere.
Ella se cruzará en el camino de Alexander y debido a un altercado él querrá comprarla, sin embargo, ella le mostrará que no está a la venta.
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―Entonces eres la chica de la limpieza.
Seguramente se le iluminó el cerebro luego de comprobar por qué he podido entrar en su lujoso y mugriento ático.
―Sí, señor, y lo...
―¡Cállate! ―gruñe, y un escalofrío recorre mi cuerpo.
Aprieto los puños con ganas de lanzarle un puñetazo a la cara.
―No te lo estoy preguntando ―arguye, y me muerdo la lengua con fuerza―. Limpia este lugar y déjalo impecable. Luego te largas.
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―¿Señor Rothschild? ―pregunto con sarcasmo para divertirme.
―¿Explíqueme cómo cuernos mi madre cree que la chica del servicio de limpieza es mi novia?
¡Oops!