El coche parecía que iba a la velocidad de la luz, saltándose todos los semáforos y señales de tráfico. Todos querían preguntar al chico quien era y porque les estaba ayudando, pero estaba tan ensimismado mirando a la carretera que tenían miedo de pronunciar cualquier palabra. Tuvieron suerte porque no les hizo falta empezar la conversación, ya lo iba a hacer el desconocido. Se presentó formalmente con el nombre de Lucca. Su acento no parecía ser americano, más bien italiano. Tenía el pelo de c