Llevaban unos días bastante ajetreados. Tras salir corriendo de aquella cabaña habían montado en el coche emprendiendo rumbo hacia las afueras de la ciudad. Luca consiguió convencerlos de que la idea de quedarse en ese sitio era descabellada y que lo único que conseguían era ponerse en peligro. Lo cierto es que él tenía toda la razón del mundo.
Habían pasado cuarenta y ocho horas desde que salieron de Burien. Se encontraban a bastantes kilómetros de esa cabaña extraña en la que por culpa del c