Tenía mucho dinero, se notaba a leguas. A parte de tener su propio avión privado, vestía con una ropa que con solo mirarla podías darte cuenta de que era de marca. Se movía con una sutileza inimaginable, mientras se guardaba las gafas del sol en uno de sus bolsillos.
—Este es otro pesado como Luca. — susurró Alan mientras veía como se acercaba el chico.
—No te dejes engañar por las apariencias. — contestó Alice, susurrando también.
Parecía que le había tocado la lotería, sonreía de tal maner