No se mueve si yo no lo muevo, lo tomo del brazo y trato de apartarme, pero el me abraza más fuerte a su cuerpo.
- Deja de defenderme. Por favor. - Dice en mi cuello.
- No puedo dejar que te traten así, ni ella ni nadie.
- No me haces más fácil el mantenerme lejos de ti.
- Si necesitas que haga la vista gorda cuando te insulten, tendrás que despedirme.
- Eso no lo haré... Jamás.
Al menos se está riendo de mi. Me abraza más fuerte contra sí mismo, es extraño pero es como si nuestros cuerpos enca