Sin embargo, justo en el instante en que Samantha terminaba de empacar todas sus cosas, el sonido de la puerta abrirse de par en par de su habitación le interrumpió, pues sus padres, su hermano, y dos hombres fortachones que ella no conocía, y así mismo una monja, entraron en su habitación.
Christopher le miraba como si estuviera preocupado y lamentándose en saber que todo aquello que estaba sucediendo era por su culpa.
Pero Samantha les ha mirado a sus padres ya su hermano, sintiéndose extraña