Alejandro ya había apartado la mirada de la mujer hace tiempo. Señaló la mesa llena de comida.
—Vamos a comer.
Camilo invitó a Sofía a acompañarlos. Ella estaba observando la expresión de Alejandro: no mostraba emociones, tampoco podía entender en qué pensaba, pero no dijo mucho; probablemente había pasado la prueba. Miró toda la comida en la mesa y dijo:
—Me voy a ir primero, ustedes coman.
Camilo se sorprendió.
—¿Tanta prisa? ¿Tienes algo que hacer?
Sofía asintió. Acto seguido, Camilo empujó a