—¿Y a ti qué te importa? —dijo Diego.
Sofía reaccionó de inmediato, protegiendo a su amiga.
—Carmen es mi amiga. ¡Atrévete a volver a gritarle otra vez!
Diego también se enrojeció de rabia. Por la expresión de Sofía, por esa forma en que lo miraba fijamente, sabía que, si seguía hablando, Sofía iba a tomar a Carmen del brazo y se iba a ir en ese mismo instante. Y aunque no podía aceptar en absoluto la idea de la prueba de paternidad, le resultaba todavía más insoportable imaginar que Sofía se de