Priya se mordió los labios.
“Maldita”.
¿Cómo podía ser tan arrogante?
¿Cómo se atrevía a ignorarla?
Su hermano era Carlos Vargas, vicepresidente de la Corporación Sierra.
¿Y Sofía no pensaba en eso?
Pero, comparada con antes, cuando se vieron en el aeropuerto, Priya sintió que Sofía había cambiado.
Era una sensación difícil de explicar, simplemente… le daba miedo meterse con ella.
Pero la realidad ahí estaba; la identidad no se podía falsificar.
Aun así, ¿con qué derecho era tan arrogante?
Seren