Por fin, Sofía sonrió.
—Clarissa, me gusta esa frase. Se la voy a decir a Diego algún día.
Ella quería seguir adelante. Tenía a alguien que le gustaba, y no iba a permitir que él la arrastrara hacia atrás ni que hiciera sufrir a la persona que ahora ocupaba su corazón.
Era normal sentirse molesta a veces, pero sabía que no iba a ser así para siempre.
De repente, el auto de Diego se detuvo justo por donde Sofía y Clarissa caminaban.
La puerta se abrió; Chiara bajó del auto y le pasó a Sofía una t