—No me provoques más —dijo Diego mientras respiraba hondo. Intentaba mantenerse tranquilo; no quería perder el control otra vez.
Su idea era calmar a Sofía.
—Ya que tienes tu propia empresa, puedo invertir en ella. Puedo darte recursos, un equipo. Puedo hacer que tu compañía sea la mejor del sector. Todo lo que quieras, puedo dártelo.
Hizo una pausa y siguió:
—Autos, casas, dinero... lo que desees puedo dártelo. Incluso puedo invertir en la empresa de Sebastián. Sofía, puedo tratarte bien, solo