Capítulo setenta y siete. Tú no eres mi hermano
Chelsea se acercó a Larry luego de aquella revelación.
—¿Estás bien? —le preguntó en tono bajo.
—Sí, en realidad, no me sorprendería si lo fuera, mi padre amó a mi padre tanto que aceptó cargar con su crimen, pero antes de ella, su vida no fue mejor. Las drogas y el alcohol fueron siempre su perdición —respondió.
Chelsea apretó su hombro con fuerza en señal de apoyo incondicional.
—Sabes que una prueba de ADN puede sacarte la espinita, puedes pedirle al abogado que la solicite —le sugirió.
Larr